Dale la bienvenida a tu Marimo
El baile del Marimo
Al recibir la luz, despliega ante tus ojos un sinfín de diminutas burbujas plateadas, producto de la fotosíntesis.
Cuando estas burbujas se acumulan lo suficiente como para contrarrestar su peso, el Marimo se eleva desde el fondo del frasco, flotando en la superficie del agua.
La fotosíntesis, impulsada por la clorofila, transforma el dióxido de carbono en energía y libera oxígeno, revelando la auténtica magia de la naturaleza.
Condiciones ideales para tu Marimo
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Calidad del Agua
Utiliza agua declorada o embotellada para proporcionar las mejores condiciones de vida a tu Marimo.
Renueva el agua cada 2 semanas para mantenerla fresca y oxigenada.
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Iluminación
El Marimo ama la luz suave e indirecta. Evita la exposición directa al sol por tiempos prolongados para prevenir quemaduras y mantener su saludable color verde.
Gíralo regularmente para conservar su característica forma redondeada.
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Limpieza suave
Con cada cambio de agua, toma el Marimo delicadamente en tus manos y enjuágalo con suavidad bajo agua fría, exprimiéndolo ligeramente para eliminar impurezas y asegurar su frescura.
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Manteniendo su forma
Si tu Marimo pierde ligeramente su redondez, tómalo entre tus manos y ruédalo suavemente hasta recuperar su forma perfecta.